La reputación es un concepto social que surge como consecuencia de los buenos resultados económicos y de llevar un comportamiento socialmente responsable. Dada su naturaleza intangible está a merced de la matriz de opinión del momento, tal como dijo Yago en Otello, a veces la reputación “se adquiere sin mérito y se pierde sin culpa”.
Actualmente, Internet es una plataforma global usada por millones de personas. En sus inicios, esta plataforma tenía una serie de obstáculos que sólo admitía a quienes poseían conocimientos especializados difundir información a través de ella.
Hoy, con el nacimiento de la Web 2.0, dichos obstáculos se han desvanecido pues permite que cualquiera pueda generar y distribuir información casi con la misma efectividad que las grandes cadenas de noticias.
Estas informaciones no están aisladas, son unidas e indexadas por buscadores como Google, la página web más visitada a nivel mundial y la primera fuente al momento de obtener alguna información rápida sobre cualquier cosa.
Esto ha abierto un nuevo portal por cual toda persona u organización debe cuidar de su reputación, así como lo hace con otros aspectos de la vida diaria.
Alguna información negativa que aparezca en las primeras páginas de resultados de Google puede ser contraproducente para usted o su negocio.